La alegría de la Epifanía en nuestra parroquia
- Rvdo. P. Jonathan Pabón Tirado
- 6 ene
- 2 Min. de lectura

La celebración de la Epifanía del Señor fue una experiencia profundamente alegre y emotiva para toda nuestra comunidad parroquial. Desde los primeros momentos se respiraba un ambiente de fiesta, esperanza y gratitud, al conmemorar el hermoso misterio de un Dios que se manifiesta al mundo, que sale al encuentro de todos sin distinción y que se deja encontrar por quienes lo buscan con un corazón sincero. Fue una jornada marcada por la fe viva y el gozo compartido.
La Epifanía nos recuerda que Cristo es luz para todas las naciones. Así como los Magos de Oriente siguieron la estrella con perseverancia y confianza, también nosotros fuimos invitados a renovar nuestro caminar de fe, dejándonos guiar por la luz de Jesús que ilumina nuestras vidas, nuestras familias y nuestra comunidad. Cada gesto litúrgico, cada canto y cada palabra proclamada nos ayudó a profundizar en este misterio de amor que se revela y se entrega.
Uno de los momentos más conmovedores fue ver la alegría reflejada en los rostros de los niños, quienes vivieron esta celebración con ilusión y entusiasmo. Ellos nos recordaron que la fe se vive con sencillez, con asombro y con un corazón abierto. La presencia de los Santos Reyes, los signos y las tradiciones propias de esta solemnidad llenaron el templo de emoción y significado, fortaleciendo nuestro sentido de identidad cristiana y cultural.
La Epifanía también fue una oportunidad para reflexionar sobre el valor de nuestras tradiciones, especialmente aquellas que se han transmitido de generación en generación. Preservarlas no es solo una expresión cultural, sino un acto de fe que nos conecta con nuestras raíces y nos impulsa a seguir anunciando a Cristo con alegría y creatividad. Como comunidad, reafirmamos el compromiso de vivir y compartir la fe de manera auténtica y cercana.
Al concluir esta celebración, salimos fortalecidos y llenos de esperanza, conscientes de que, así como los Magos regresaron a sus tierras transformados por el encuentro con el Niño Jesús, también nosotros somos enviados a llevar su luz al mundo. Que la alegría de la Epifanía permanezca viva en nuestra parroquia, impulsándonos a ser testigos del amor de Dios, constructores de unidad y portadores de la luz de Cristo en cada espacio de nuestra vida cotidiana.













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